La uveítis puede surgir por diferentes causas, aunque no siempre se identifica un origen exacto. Entre los principales factores de riesgo están:

Los síntomas varían según la severidad de la inflamación y la parte del ojo afectado:

La uveítis requiere atención inmediata para prevenir daños permanentes. El tratamiento más común incluye:
El tratamiento de la uveítis en Oftalmólogos Dulanto es conducido por el Dr. Carlos Dulanto Reinoso (CMP 58973), cirujano oftalmólogo subespecialista en uveítis, retina y mácula, quien define el manejo según el tipo y la causa de la inflamación.

No, la uveítis no es contagiosa. Es una inflamación de la úvea causada por enfermedades autoinmunes, infecciones internas (como herpes, toxoplasmosis o sífilis) o traumatismos oculares. No se transmite de persona a persona por contacto, aunque la infección de base que la origina sí podría contagiarse por otras vías.
No. La uveítis necesita tratamiento médico para controlar la inflamación y evitar complicaciones. Ignorarla o esperar a que ceda por sí sola puede provocar daño ocular permanente, incluyendo cataratas, glaucoma o pérdida de visión irreversible. Cuanto antes se inicie el tratamiento con corticoides, mejor es el pronóstico visual.
Sí, si no se trata a tiempo. La inflamación recurrente o no controlada puede dañar estructuras clave como la retina y el nervio óptico, y derivar en glaucoma o edema macular. Con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes conserva una buena visión a largo plazo.
Los casos leves suelen resolverse en pocas semanas con gotas antiinflamatorias, mientras que la uveítis asociada a enfermedades autoinmunes puede requerir tratamiento prolongado durante meses y seguimiento oftalmológico regular para vigilar la inflamación y ajustar la medicación. En definitiva, la duración depende de la causa y la severidad de cada caso.
Sí. La uveítis tiene tendencia a recurrir, sobre todo cuando está asociada a enfermedades sistémicas como artritis reumatoide, lupus o espondilitis anquilosante. Por eso el seguimiento oftalmológico periódico es clave: permite detectar recaídas a tiempo, iniciar el tratamiento de inmediato y proteger la visión frente a nuevos brotes.
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