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La capsulotomía láser es un procedimiento rápido y seguro utilizado para tratar la opacidad capsular posterior, una complicación común después de la cirugía de cataratas. Utilizando un láser especializado, el oftalmólogo crea una pequeña apertura en la cápsula del lente para mejorar la visión, eliminando así la opacidad y permitiendo el paso claro de la luz. El procedimiento dura entre 5 y 10 minutos, la mejora visual suele notarse en horas o pocos días, y se puede retomar actividad física normal en aproximadamente una semana.

La fotocoagulación láser aplica un haz de luz de alta precisión sobre la retina para sellar vasos sanguíneos anómalos y detener desgarros retinianos. Se usa en retinopatía diabética, desgarros de retina y algunas formas de degeneración macular. El objetivo no es recuperar visión ya perdida, sino frenar el avance del daño. Es un procedimiento ambulatorio; se recomienda reposo las primeras 24-48 horas, y la cicatrización completa del área tratada toma entre 5 y 15 días.

Una inyección intravítrea es un procedimiento que permite administrar un medicamento directamente en el interior del ojo para tratar ciertas enfermedades de la retina, como la degeneración macular relacionada con la edad en su forma húmeda y el edema macular diabético. Se realiza con anestesia local para reducir las molestias.
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La inyección subconjuntival coloca el medicamento directamente bajo la conjuntiva, en vez de depender de gotas o pastillas. Se usa en infecciones, inflamaciones y enfermedades de la superficie ocular que necesitan una concentración local más alta del fármaco. El alivio suele llegar más rápido que con tratamiento tópico convencional.

La inyección transeptal es una técnica especializada para tratar enfermedades inflamatorias del ojo. El medicamento se introduce en el área cercana a la órbita ocular, permitiendo que el fármaco actúe directamente sobre los tejidos afectados. Este procedimiento es preciso y minimiza el riesgo de efectos secundarios.
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La iridotomía periférica con láser es un procedimiento efectivo para pacientes con glaucoma de ángulo estrecho. Mediante un láser, el oftalmólogo crea una pequeña apertura en el iris, facilitando el drenaje del humor acuoso y reduciendo la presión intraocular, evitando daños al nervio óptico.

El lavado de vías lagrimales desbloquea el conducto que drena las lágrimas hacia la nariz. Cuando ese conducto está obstruido, el resultado típico es lagrimeo constante e irritación, y con el tiempo aumenta el riesgo de infección. El procedimiento restablece el drenaje normal en la misma consulta, sin necesidad de cirugía en la mayoría de los casos.

Los tapones lagrimales son pequeños dispositivos que se colocan en los conductos lagrimales para retener las lágrimas en la superficie ocular, aliviando la sequedad ocular severa. Este procedimiento es rápido, indoloro y es especialmente beneficioso para quienes padecen de síndrome de ojo seco.
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En algunos casos postoperatorios, es necesario retirar puntos de sutura de la superficie ocular. Este procedimiento es delicado y se realiza en consulta, garantizando una recuperación cómoda y sin molestias para el paciente. Este procedimiento suele indicarse tras una cirugía oftalmológica con sutura, como la cirugía de pterigión.

La cauterización de pestañas es una técnica para tratar casos de triquiasis (crecimiento anómalo de las pestañas hacia el ojo). Utilizando un láser, se cauterizan las pestañas afectadas para evitar el roce con la córnea y prevenir irritación, infecciones y daños en la superficie ocular.

Solo un oftalmólogo puede determinarlo tras una evaluación. Algunos procedimientos, como la capsulotomía o la iridotomía, se indican para tratar una condición específica ya diagnosticada; otros, como el lavado de vías lagrimales, responden a síntomas como lagrimeo excesivo o irritación persistente.
La mayoría se realizan con anestesia local o tópica y no causan dolor. Algunos, como los tapones lagrimales, son indoloros por naturaleza. Es normal sentir una leve molestia o presión durante procedimientos como la inyección intravítrea o transeptal.
Varía según el procedimiento: la capsulotomía láser permite retomar actividad física normal en una semana, mientras que la fotocoagulación requiere reposo de 24-48 horas con cicatrización completa en 5 a 15 días. La mayoría son ambulatorios y no requieren hospitalización.
Un procedimiento suele ser ambulatorio, más breve y con anestesia local o tópica, como la capsulotomía o el lavado de vías lagrimales. Una cirugía oftalmológica, como la de catarata o retina, es una intervención más compleja que puede requerir mayor tiempo de recuperación.
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