Las cirugías MIGS (Minimally Invasive Glaucoma Surgery) son procedimientos de mínima invasión diseñados para reducir la presión intraocular con menor riesgo y recuperación más rápida que las técnicas tradicionales. Se realizan a través de incisiones muy pequeñas y, en muchos casos, pueden combinarse con la cirugía de catarata en el mismo acto quirúrgico. Están indicadas principalmente en glaucoma leve a moderado, como una alternativa antes de llegar a procedimientos más complejos.
En Oftalmólogos Dulanto, el Dr. Ricardo Ugarte Basurto (CMP 066761) es pionero en MIGS en América Latina, con formación especializada y una de las mayores experiencias en esta técnica en la región.

El implante de válvula es un pequeño dispositivo que se coloca en el ojo para drenar el exceso de líquido y reducir la presión intraocular. Se recomienda cuando los medicamentos y el láser no han sido suficientes. Aunque no revierte el daño previo al nervio óptico, controla eficazmente la presión y previene un mayor deterioro de la visión.

La trabeculectomía es una cirugía para glaucoma en la que se crea una pequeña apertura en la esclerótica, la parte blanca del ojo, para que el líquido intraocular drene hacia una burbuja formada bajo la conjuntiva. Desde ahí es absorbido por el tejido circundante, lo que reduce la presión ocular de forma sostenida. Es una de las técnicas más efectivas para controlar el glaucoma avanzado y proteger el nervio óptico a largo plazo.

La cirugía de glaucoma no cura la enfermedad, pero la controla de forma efectiva. Su objetivo es reducir la presión intraocular para detener el daño al nervio óptico y evitar que la pérdida de visión avance. Con el tratamiento adecuado y seguimiento regular, la mayoría de los pacientes logra estabilizar su condición.
La recuperación varía según la técnica. Las cirugías MIGS permiten retomar actividades cotidianas en pocos días. La trabeculectomía y el implante de válvula requieren entre dos y cuatro semanas de recuperación, con controles postoperatorios periódicos para verificar que la presión ocular se mantenga estable.
Las MIGS están indicadas en glaucoma leve a moderado, especialmente cuando el paciente también tiene cataratas y ambas cirugías pueden realizarse en el mismo procedimiento. La trabeculectomía se reserva para casos más avanzados en los que se necesita una reducción mayor y más sostenida de la presión intraocular.
Generalmente las cirugías de glaucoma se realizan en un ojo a la vez, con un intervalo de semanas entre una y otra, para garantizar la correcta recuperación de cada ojo. El médico evaluará el momento más adecuado según la evolución de cada caso.
El glaucoma sin tratamiento adecuado produce daño irreversible al nervio óptico. La pérdida de visión que genera no se puede recuperar una vez que ocurre. Operar a tiempo, cuando los medicamentos o el láser ya no son suficientes, es la forma más efectiva de preservar la visión que el paciente aún tiene.