En Perú, los medicamentos y productos farmacéuticos están bajo la regulación de instituciones como el Ministerio de Salud (MINSA) y DIGEMID. Aun así, en el día a día es muy común que una persona compre una gota para los ojos “para probar”, porque alguien se la recomendó o porque “ya la usé antes”. El problema es que el ojo rojo, el ardor o la visión borrosa no siempre tienen la misma causa, y una gota equivocada puede enmascarar el problema o incluso empeorarlo.
En consulta vemos con frecuencia casos donde una gota alivió por unas horas, pero luego el ojo volvió más irritado, apareció dolor o la visión se hizo más borrosa. Por eso, la regla práctica es simple: si no tienes un diagnóstico claro, no todas las gotas son seguras para ti, aunque se vendan con facilidad.
¿Qué es una gota para los ojos y para qué sirve?
Una gota para los ojos es una solución que se aplica sobre la superficie ocular. Puede tener objetivos muy distintos:
- Alivio o soporte: como las lágrimas artificiales para lubricar.
- Tratamiento médico: gotas con fármacos (antibióticos, antialérgicos, antiinflamatorios, gotas para glaucoma, etc.).
Esta diferencia es clave. Las lágrimas artificiales, bien elegidas, suelen ser seguras para muchas personas. En cambio, una gota medicada no debe usarse “a ciegas”, porque:
- Puede no ser el medicamento correcto para tu causa.
- Puede reducir síntomas temporalmente y retrasar la consulta.
- Puede traer efectos secundarios si se usa por tiempo inadecuado.
En resumen: la gota no es “buena” o “mala” por sí sola; lo importante es para qué se usa, cuánto tiempo y en qué tipo de ojo.
Usos recomendados: cuándo sí ayudan las gotas para los ojos
Una gota para los ojos puede ser muy útil cuando está bien indicada. Estos son escenarios frecuentes:
1) Ojo seco y fatiga visual
Si hay sensación de arenilla, ardor, visión que fluctúa o cansancio con pantallas, las lágrimas artificiales suelen ayudar. Importa elegir:
- Con o sin conservantes (si se usan varias veces al día, a menudo conviene sin conservantes).
- Más líquidas o tipo gel (según severidad y tolerancia).
2) Alergia ocular
En picazón intensa, lagrimeo y enrojecimiento estacional, existen gotas antialérgicas. Funcionan mejor cuando se usan en el momento correcto y con la frecuencia indicada. Aun así, hay que diferenciar alergia de infección, porque pueden parecerse al inicio.
3) Infecciones
Secreción, ojos pegados al despertar, dolor o enrojecimiento importante pueden requerir manejo específico. No toda “conjuntivitis” es bacteriana, por eso usar antibiótico sin diagnóstico no siempre ayuda y puede retrasar el tratamiento correcto.
4) Inflamación
Algunos cuadros requieren antiinflamatorios. En casos seleccionados se usan corticoides, pero con vigilancia, porque no son gotas “inocentes” y no todas las inflamaciones se tratan igual.
5) Glaucoma o presión ocular elevada
Las gotas para glaucoma son tratamientos crónicos y se ajustan con controles. Iniciarlas, suspenderlas o cambiarlas por cuenta propia puede ser riesgoso, porque la presión ocular elevada no suele producir síntomas hasta etapas avanzadas.
Riesgos de automedicarse con gota para los ojos
Automedicarse con una gota para los ojos puede complicar un cuadro que era manejable. Estos son riesgos reales:
- Tratar un diagnóstico equivocado: ojo rojo puede ser ojo seco, alergia, infección, inflamación interna o problemas de presión.
- Empeorar infecciones: algunas gotas, en especial las que contienen corticoides, pueden agravar ciertas infecciones o retrasar la recuperación.
- Aumentar la presión ocular: en personas predispuestas, los corticoides pueden elevar la presión del ojo si se usan sin control.
- Efecto rebote del “ojo rojo”: las gotas “blanqueadoras” (vasoconstrictoras) pueden mejorar el rojo por horas, pero luego el ojo puede ponerse más rojo y generar dependencia.
- Irritación por conservantes: el uso frecuente de ciertas gotas con conservantes puede irritar la superficie ocular.
- Contaminación del frasco: tocar la punta del gotero con el ojo o los dedos puede contaminarlo.
- Enmascarar señales de alarma: el alivio temporal puede retrasar la consulta cuando el cuadro requería evaluación urgente.
De acuerdo con la American Academy of Ophthalmology (AAO), la elección de gotas debe considerar la causa real del síntoma y evitar automedicación con fármacos potentes, especialmente corticoides.
¿Cómo usar una gota para los ojos de forma segura y cuándo consultar?
Si un profesional te indicó una gota para los ojos, la forma de uso influye mucho en el resultado.
Cómo aplicarla correctamente
- Lávate las manos.
- Inclina la cabeza hacia atrás y baja el párpado inferior.
- Aplica una sola gota (más no es mejor).
- No tocar el ojo con la punta del frasco.
- Cierra el ojo suavemente 1–2 minutos.
- Si usas más de una gota, espera 5 a 10 minutos entre cada una.
- Si usas lentes de contacto, consulta si debes retirarlos antes (muchas gotas lo requieren).
Cuándo debes consultar sin esperar
Busca evaluación oftalmológica si aparece:
- Dolor moderado o intenso.
- Sensibilidad marcada a la luz.
- Disminución de visión o visión borrosa importante.
- Secreción abundante, hinchazón significativa o ojo muy rojo.
- Síntomas tras un golpe en el ojo.
- Molestias en usuarios de lentes de contacto (mayor riesgo de complicaciones en córnea).
En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de forma personalizada para indicar el uso seguro y adecuado de gotas oftálmicas.
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