La miopía es un problema visual muy común: hace que los objetos lejanos se vean borrosos. A veces se instala de manera silenciosa, especialmente en niños, porque ellos se adaptan y pueden no notar que “ven distinto”. En adultos, suele confundirse con cansancio, estrés o “necesitar descanso”, hasta que la dificultad para ver de lejos interfiere con el trabajo, el estudio o la conducción.
Según la American Academy of Ophthalmology (AAO), la miopía es un error refractivo frecuente y tratable. Lo importante es detectarla a tiempo, corregirla adecuadamente y, en niños, considerar estrategias para reducir su progresión cuando esté indicado.
¿Qué es la miopía y por qué ocurre?
La miopía es un error de refracción. En términos simples, significa que la luz que entra al ojo no se enfoca justo en la retina (la capa interna responsable de “captar” la imagen), sino por delante de ella. Por eso, la visión de lejos se vuelve borrosa, mientras que la visión de cerca suele ser mejor.
Esto ocurre principalmente porque:
- El ojo es más largo de lo habitual (la causa más común).
- La córnea (la “ventana” transparente del ojo) tiene una curvatura que hace que la luz se enfoque antes.
En la infancia y adolescencia, el ojo todavía está en crecimiento. Por eso la miopía puede aumentar con los años, sobre todo si aparece temprano. De acuerdo con el National Eye Institute (NEI), la miopía se confirma con un examen oftalmológico completo y se corrige con lentes, lentes de contacto o, en adultos seleccionados, con cirugía refractiva.
Signos y síntomas de miopía en niños y adultos
Reconocer los signos ayuda a consultar a tiempo. La miopía no siempre produce dolor, por lo que conviene observar cambios de conducta.
Signos frecuentes de miopía en niños
- Se sientan muy cerca de la televisión o se pegan al cuaderno.
- Entrecerran los ojos para ver la pizarra o los letreros.
- Se quejan de dolor de cabeza al final del día o después de tareas.
- Se frotan los ojos con frecuencia o parpadean más de lo habitual.
- Presentan baja de rendimiento escolar o desinterés por actividades que requieren ver de lejos (deportes, juegos con pelota).
- Piden aumentar el tamaño de letras o acercan la tablet/celular.
Síntomas comunes de miopía en adultos
- Dificultad para ver letreros, señales de tránsito o presentaciones.
- Problemas para manejar de noche (sensación de halos o baja nitidez).
- Fatiga visual con pantallas, especialmente si además hay ojo seco.
- Visión borrosa de lejos que mejora al acercarse.
Señales de alarma (consulta pronta)
Si una persona con miopía —sobre todo miopía alta— presenta:
- Destellos de luz,
- Aumento repentino de “moscas volantes”,
- Sensación de “cortina” o sombra en la visión,
debe evaluarse con urgencia para descartar problemas en retina. Según la American Academy of Ophthalmology (AAO), estos síntomas pueden estar asociados a alteraciones que requieren atención oportuna.
Riesgos de la miopía si no se trata o no se controla
No corregir la miopía puede tener consecuencias en la vida diaria:
- En niños: afecta aprendizaje, autoestima y desempeño (por no ver bien la pizarra o instrucciones a distancia).
- En adultos: limita conducción, productividad y seguridad en actividades cotidianas.
Además, el punto más importante en salud ocular es que la miopía puede progresar. Cuando se alcanza miopía alta, el ojo suele ser más largo y ciertas estructuras pueden volverse más vulnerables. De acuerdo con la American Academy of Ophthalmology (AAO), la miopía alta se asocia con mayor riesgo de complicaciones como alteraciones de retina, además de aumentar la probabilidad de otros problemas oculares a largo plazo.
Esto no significa que toda persona con miopía tendrá complicaciones, pero sí que el seguimiento y los controles son especialmente relevantes cuando el grado es alto o progresa rápido.
Tratamientos actuales de la miopía y cuándo acudir al oftalmólogo
El tratamiento se define según edad, grado de miopía, salud ocular y estilo de vida. En medicina, cada caso debe evaluarse de forma individual.
1) Lentes (gafas)
Son la opción más frecuente en niños y adultos. Corrigen la visión y mejoran rendimiento escolar y calidad de vida. La graduación debe estar bien indicada: ni “quedarse corto” ni excederse, porque eso puede afectar comodidad y adaptación.
2) Lentes de contacto
Pueden ser una alternativa en adolescentes y adultos, y en algunos casos se usan diseños especiales para estrategias de control de miopía. Su indicación depende de la salud de la superficie ocular (ojos secos, alergias), higiene y rutina del paciente.
3) Control de miopía en niños (para frenar progresión)
Según revisiones clínicas y guías de práctica, existen estrategias que pueden ralentizar la progresión en muchos niños seleccionados, por ejemplo:
- Atropina en bajas concentraciones (indicada y controlada por el oftalmólogo).
- Lentes de contacto especiales o lentes oftálmicos con diseños específicos.
- Recomendaciones de hábitos: más tiempo al aire libre, pausas visuales, distancia adecuada de lectura y pantallas.
Estas medidas no se indican “en automático”: el plan depende de la edad, velocidad de progresión, antecedentes familiares y examen ocular.
4) Cirugía refractiva en adultos (cuando corresponde)
En adultos con medida estable y tras exámenes completos, la cirugía refractiva puede ser una opción para reducir la dependencia de lentes. Según el National Eye Institute (NEI), la cirugía refractiva modifica la forma de la córnea (y en algunos casos utiliza lentes intraoculares) para mejorar el enfoque. No todos los pacientes son candidatos, y una evaluación preoperatoria rigurosa es la clave para seguridad y buenos resultados.
¿Cuándo acudir al oftalmólogo?
- Si un niño muestra signos de miopía o hay antecedentes familiares.
- Si un adulto nota visión borrosa de lejos, cambios recientes o dificultad nocturna.
- Si aparecen síntomas de alarma (destellos, “cortina”, aumento súbito de moscas volantes).
- Si la miopía aumenta con frecuencia o hay molestias persistentes con pantallas.
La miopía es un problema visual frecuente que puede afectar la calidad de vida y, en algunos casos, la salud ocular a largo plazo. Detectarla a tiempo permite corregir la visión y, en niños, aplicar estrategias para reducir su progresión.
Un examen oftalmológico completo es clave para definir el tratamiento más adecuado según la edad, el grado de miopía y el estilo de vida. En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de forma personalizada.
