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Visión borrosa: causas y cuándo acudir al oftalmólogo
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Bienestar

La visión borrosa puede aparecer de un momento a otro o instalarse lentamente. A veces se siente como si “faltara nitidez”, otras como un velo, una mancha o un enfoque que no termina de acomodarse. Lo difícil es que la visión borrosa puede ser algo relativamente simple (por ejemplo, cambio de medida) o una señal temprana de un problema que conviene atender con rapidez. En Perú, las autoridades sanitarias como el Ministerio de Salud (MINSA) promueven la prevención y el control oportuno en salud. En oftalmología, esa idea es muy valiosa: hay cambios de visión que no deberían “esperar a que se pasen”, porque el tiempo puede marcar la diferencia. La American Academy of Ophthalmology y el National Eye Institute coinciden en que varias enfermedades del ojo pueden avanzar sin dolor o con síntomas ambiguos al inicio, por eso la evaluación adecuada es clave. ¿Qué puede causar visión borrosa? La visión borrosa no es un diagnóstico; es un síntoma. Para orientarnos, el primer paso es identificar si ocurre en un ojo o en ambos, y si apareció de manera súbita o progresiva. Causas frecuentes (y muchas veces tratables) incluyen: Cambio de medida (miopía, hipermetropía, astigmatismo) o presbicia en mayores de 40. Ojo seco: ardor, sensación de arenilla y visión fluctuante (se nubla y luego mejora). Fatiga visual por pantallas: enfoque cansado, ojos pesados, necesidad de parpadear más. Alergia ocular: picazón, lagrimeo, enrojecimiento y visión borrosa leve por irritación. Catarata (sobre todo en adultos mayores): visión opaca, deslumbramiento nocturno y colores menos “vivos”. Causas que requieren más atención (según el contexto y síntomas): Problemas de córnea (por ejemplo, infecciones, úlceras o queratitis), especialmente en usuarios de lentes de contacto. Uveítis (inflamación interna del ojo), con dolor, fotofobia y ojo rojo. Glaucoma: algunos tipos pueden ser silenciosos; otros, agudos, pueden dar dolor intenso y visión muy borrosa. Alteraciones de retina o mácula: pueden causar mancha central, distorsión de líneas o pérdida súbita de visión. Retinopatía diabética: visión borrosa fluctuante o disminución progresiva, especialmente en pacientes con diabetes. En consulta, la diferencia entre “algo leve” y “algo urgente” suele estar en los detalles: velocidad de aparición, dolor, ojo rojo, síntomas asociados y antecedentes médicos. Síntomas de alarma: cuándo la visión borrosa puede ser un riesgo Hay señales que sugieren que la visión borrosa podría estar relacionada con un problema que necesita evaluación rápida. No significa que siempre sea grave, pero sí que conviene actuar con prioridad. Consulta pronto (idealmente el mismo día) si la visión borrosa se acompaña de: Disminución súbita de la visión (en minutos u horas), especialmente en un solo ojo. Dolor ocular moderado o intenso. Fotofobia (molestia marcada a la luz). Ojo rojo importante con dolor o secreción. Destellos de luz y/o aumento repentino de “moscas volantes”. Sensación de cortina, sombra lateral o pérdida de campo visual. Distorsión de líneas (por ejemplo, un marco recto se ve ondulado) o aparición de una mancha central. Visión borrosa tras un golpe en el ojo o exposición a químicos. Uso de lentes de contacto con dolor, enrojecimiento y visión borrosa (requiere especial cuidado). Un criterio útil: si el síntoma es nuevo, intenso o progresa, es mejor evaluarlo a tiempo que “aguantarlo” con gotas o descanso. Qué hacer en casa ante visión borrosa (y qué evitar) Cuando aparece visión borrosa, hay medidas seguras para orientarte mientras decides la consulta. La idea es proteger el ojo y evitar decisiones que compliquen el cuadro. Pasos útiles y seguros: Detente y evalúa: ¿es un ojo o los dos? ¿empezó de golpe o de a pocos? ¿hay dolor, enrojecimiento, destellos, mancha o sensación de cortina? Evita manejar si la borrosidad afecta tu seguridad, especialmente de noche. Descansa la vista si estuviste muchas horas frente a pantallas; parpadea conscientemente y mira a lo lejos por momentos. Si usas lentes de contacto y aparece molestia, retíralos y no los vuelvas a colocar hasta ser evaluado. Si sospechas ojo seco (arenilla, ardor, visión fluctuante), en muchos casos puede ayudar una lágrima artificial simple. Si el síntoma es recurrente, la evaluación es clave. Qué deberías evitar: No uses gotas con corticoide por tu cuenta. Pueden empeorar ciertas infecciones y elevar la presión ocular. Evita las “gotas para blanquear” de uso repetido: alivian de forma temporal y pueden provocar efecto rebote. No te frotes los ojos: aumenta la irritación y puede agravar problemas de córnea. No compartas gotas ni uses frascos antiguos: existe riesgo de contaminación. Si la visión borrosa dura horas, se repite con frecuencia o aparece junto a señales de alarma, lo más prudente es realizar un examen oftalmológico completo. Cuándo visitar al oftalmólogo y qué esperar en la consulta Conviene visitar al oftalmólogo cuando: La visión borrosa persiste más de 24–48 horas sin una causa clara. Aparece de forma repetida, aunque luego mejore. Hay dolor, ojo rojo, fotofobia o secreción. Notas distorsión de líneas, una mancha central o cambios en un solo ojo. Tienes diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de glaucoma o enfermedades de retina. Usas lentes de contacto y presentas síntomas intensos. ¿Qué suele incluir una evaluación completa?  Medición de agudeza visual y, si corresponde, refracción (medida). Revisión de la superficie ocular y la córnea con lámpara de hendidura. Medición de la presión intraocular, según el caso. Evaluación del cristalino (por catarata) y, si es necesario, revisión de la retina y del nervio óptico con dilatación. En algunos casos, estudios complementarios (por ejemplo, tomografía de retina o mediciones específicas) para precisar el diagnóstico. El objetivo de la consulta no es solo “indicar una gota”, sino identificar la causa real, explicar el pronóstico con claridad y definir un plan de tratamiento y seguimiento. En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de visión borrosa de forma personalizada, para identificar la causa y definir el tratamiento adecuado.

Salud ocular: ¿qué hacer para prevenir enfermedades y cuidar tu vista?
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Bienestar

La mayoría de las personas piensa en su salud ocular recién cuando aparece una molestia: visión borrosa, ardor, ojo rojo o dolor de cabeza después de usar pantallas. El problema es que la salud no depende solo de “ver bien hoy”, sino de prevenir enfermedades que pueden avanzar silenciosamente y afectar la visión con el paso del tiempo. La American Academy of Ophthalmology y el National Eye Institute explican que varias condiciones oculares pueden no dar síntomas al inicio, por lo que los controles preventivos y los hábitos diarios son parte esencial del cuidado visual. Con esa idea en mente, aquí tienes recomendaciones claras y aplicables para proteger tu a largo plazo. ¿Qué significa salud ocular y por qué no basta con “ver bien”? La salud ocular incluye la calidad de la visión, pero también el buen estado de estructuras como la córnea (la “ventana” transparente del ojo), el cristalino (donde puede aparecer catarata), la retina (la capa sensible a la luz) y el nervio óptico (que lleva la información al cerebro). Puedes “ver más o menos bien” y aun así tener un problema en etapa temprana. Por ejemplo, hay personas con presión ocular elevada o cambios iniciales del nervio óptico que no sienten dolor ni notan cambios evidentes. Del mismo modo, ciertos cambios en retina pueden avanzar sin síntomas hasta que ya afectan la visión central. Por eso, pensar en salud ocular es pensar en: Prevención y diagnóstico temprano. Control de factores de riesgo (edad, antecedentes familiares, diabetes, hipertensión). Cuidado de la superficie ocular (ojo seco, alergias, blefaritis). Protección frente a sol, pantallas y lesiones. Controles preventivos: cada cuánto revisarte y qué evalúa un oftalmólogo Un control oftalmológico preventivo es la forma más efectiva de detectar problemas antes de que afecten tu vida diaria. En Perú, el Ministerio de Salud (MINSA) promueve la prevención y el chequeo periódico como parte del cuidado de la salud, y esto aplica también para la vista: muchas alteraciones se manejan mejor cuando se identifican a tiempo. En la práctica, conviene realizar un control si: No te has revisado en el último año. Tienes más de 40 años. Tienes antecedentes familiares. Tienes diabetes o hipertensión. Usas lentes y notas cambios. Trabajas muchas horas con pantallas. En un examen completo, el oftalmólogo no solo “mide la vista”. También puede evaluar la superficie ocular, la presión intraocular, el cristalino y, cuando está indicado, el fondo de ojo (retina y nervio óptico). En ciertos casos se solicitan estudios complementarios para una evaluación más precisa, pero siempre de manera individualizada. Hábitos diarios para mejorar tu salud ocular en casa, trabajo y pantallas La rutina pesa más de lo que parece. Estos hábitos ayudan a sostener una buena salud ocular, especialmente si estudias o trabajas con pantallas: Pausas visuales durante el trabajo de cerca: cada cierto tiempo, mira a lo lejos y relaja el enfoque. Esto reduce la fatiga visual y ayuda a “reiniciar” el esfuerzo de acomodación. Parpadea más: frente a pantallas parpadeamos menos y eso favorece la sequedad. Si sientes arenilla o ardor, aumentar el parpadeo consciente puede ayudar. Distancia y postura: evita usar el celular muy cerca del rostro. Una distancia adecuada y buena iluminación disminuyen el esfuerzo. No te frotes los ojos: frotar puede irritar la superficie ocular, empeorar alergias y aumentar la inflamación de los párpados. Higiene palpebral si hay legañas u orzuelos recurrentes: en algunos pacientes, la limpieza de párpados mejora la calidad de la lágrima y la comodidad. Lentes de contacto con responsabilidad: respeta horarios, recambio e higiene, y nunca los compartas. Evita usarlos en piscina o ducha si no tienes indicación médica. Si dependes de gotas “para aguantar el día” o el enrojecimiento es frecuente, conviene evaluar la causa real. No todo es ojo seco: alergia, inflamación palpebral o incluso problemas de córnea pueden verse parecidos al inicio. Protección y señales de alarma: cómo prevenir lesiones y cuándo consultar rápido Cuidar la salud ocular también es prevenir accidentes y reconocer síntomas que no deberían esperar. Medidas de protección que sí hacen diferencia: Lentes con filtro UV cuando estés al aire libre. No basta con que sean oscuros: el filtro UV real es lo importante. Gafas de seguridad en trabajos con partículas (lijas, taladro, metal, madera) o químicos. Muchas lesiones graves ocurren en casa o en el trabajo por no usar protección. Precaución en deportes de pelota o de contacto: un golpe ocular puede generar lesiones internas incluso si “por fuera” parece leve. Evitar la automedicación: gotas “blanqueadoras” o antiinflamatorias usadas sin diagnóstico pueden enmascarar problemas y retrasar una atención necesaria. Señales de alarma para consultar pronto: Dolor ocular moderado o intenso. Molestia marcada a la luz. Disminución súbita de la visión o visión borrosa importante. Ojo rojo intenso con secreción abundante. Destellos, aumento repentino de “moscas volantes” o sensación de “cortina” o “sombra” en la visión. En oftalmología, llegar temprano suele cambiar el pronóstico. Por eso, si un síntoma es nuevo, intenso o progresa, lo más seguro es evaluarlo. En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de forma personalizada, con enfoque preventivo y seguimiento en salud ocular.

Gota para los ojos: usos recomendados y riesgos de automedicarse sin supervisión
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Prevención

En Perú, los medicamentos y productos farmacéuticos están bajo la regulación de instituciones como el MINSA y DIGEMID. Aun así, en el día a día es muy común que una persona compre una gota para los ojos “para probar”, porque alguien se la recomendó o porque “ya la usé antes”. El problema es que el ojo rojo, el ardor o la visión borrosa no siempre tienen la misma causa, y una gota equivocada puede enmascarar el problema o incluso empeorarlo. En consulta vemos con frecuencia casos donde una gota alivió por unas horas, pero luego el ojo volvió más irritado, apareció dolor o la visión se hizo más borrosa. Por eso, la regla práctica es simple: si no tienes un diagnóstico claro, no todas las gotas son seguras para ti, aunque se vendan con facilidad. ¿Qué es una gota para los ojos y para qué sirve? Una gota para los ojos es una solución que se aplica sobre la superficie ocular. Puede tener objetivos muy distintos: Alivio o soporte: como las lágrimas artificiales para lubricar. Tratamiento médico: gotas con fármacos (antibióticos, antialérgicos, antiinflamatorios, gotas para glaucoma, etc.). Esta diferencia es clave. Las lágrimas artificiales, bien elegidas, suelen ser seguras para muchas personas. En cambio, una gota medicada no debe usarse “a ciegas”, porque: Puede no ser el medicamento correcto para tu causa. Puede reducir los síntomas de forma temporal y retrasar la consulta. Puede generar efectos secundarios si se usa por un tiempo inadecuado. En resumen: la gota no es “buena” o “mala” por sí sola; lo importante es para qué se usa, cuánto tiempo y en qué tipo de ojo. Usos recomendados: cuándo sí ayudan las gotas para los ojos> Una gota para los ojos puede ser muy útil cuando está bien indicada. Estos son escenarios frecuentes: Ojo seco y fatiga visual Si hay sensación de arenilla, ardor, visión que fluctúa o cansancio con pantallas, las lágrimas artificiales suelen ayudar. Importa elegir: Con o sin conservantes (si se usan varias veces al día, suele convenir sin conservantes). Más líquidas o tipo gel (según la severidad y la tolerancia). Alergia ocular En picazón intensa, lagrimeo y enrojecimiento estacional, existen gotas antialérgicas. Funcionan mejor cuando se usan en el momento correcto y con la frecuencia indicada. Aun así, hay que diferenciar alergia de infección, porque pueden parecerse al inicio. Infecciones Secreción, ojos pegados al despertar, dolor o enrojecimiento importante pueden requerir manejo específico. No toda “conjuntivitis” es bacteriana, por eso usar antibiótico sin diagnóstico no siempre ayuda y puede retrasar el tratamiento correcto. Inflamación Algunos cuadros requieren antiinflamatorios. En casos seleccionados se usan corticoides, pero con vigilancia, porque no son gotas “inocentes” y no todas las inflamaciones se tratan igual. Glaucoma o presión ocular elevada Las gotas para glaucoma son tratamientos crónicos y se ajustan con controles. Iniciarlas, suspenderlas o cambiarlas por cuenta propia puede ser riesgoso, porque la presión ocular elevada no suele producir síntomas hasta etapas avanzadas. Riesgos de automedicarse con gota para los ojos Automedicarse con una gota para los ojos puede complicar un cuadro que era manejable. Estos son riesgos reales: Tratar un diagnóstico equivocado: el ojo rojo puede deberse a ojo seco, alergia, infección, inflamación interna o problemas de presión. Empeorar infecciones: algunas gotas, especialmente las que contienen corticoides, pueden agravar ciertas infecciones o retrasar la recuperación. Aumentar la presión ocular: en personas predispuestas, los corticoides pueden elevar la presión del ojo si se usan sin control. Efecto rebote del “ojo rojo”: las gotas “blanqueadoras” (vasoconstrictoras) pueden mejorar el enrojecimiento por horas, pero luego el ojo puede ponerse más rojo y generar dependencia. Irritación por conservantes: el uso frecuente de ciertas gotas con conservantes puede irritar la superficie ocular. Contaminación del frasco: tocar la punta del gotero con el ojo o los dedos puede contaminarlo. Enmascarar señales de alarma: el alivio temporal puede retrasar la consulta cuando el cuadro requería evaluación urgente. >De acuerdo con la American Academy of Ophthalmology (AAO), la elección de gotas debe considerar la causa real del síntoma y evitar automedicación con fármacos potentes, especialmente corticoides. ¿Cómo usar una gota para los ojos de forma segura y cuándo consultar? Si un profesional te indicó una gota para los ojos, la forma de uso influye mucho en el resultado. Cómo aplicarla correctamente Lávate las manos. Inclina la cabeza hacia atrás y baja el párpado inferior. Aplica una sola gota (más no es mejor). No tocar el ojo con la punta del frasco. Cierra el ojo suavemente durante 1–2 minutos. Si usas más de una gota, espera de 5 a 10 minutos entre cada una. Si usas lentes de contacto, consulta si debes retirarlos antes (muchas gotas lo requieren). Cuándo debes consultar sin esperar Busca evaluación oftalmológica si aparece: Dolor moderado o intenso. Sensibilidad marcada a la luz. Disminución de la visión o visión borrosa importante. Secreción abundante, hinchazón significativa u ojo muy rojo. Síntomas tras un golpe en el ojo. Molestias en usuarios de lentes de contacto (mayor riesgo de complicaciones en la córnea). En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de forma personalizada para indicar el uso seguro y adecuado de gotas oftálmicas. «

Oftalmólogo en Lima: ¿cómo elegir al especialista correcto para tu tratamiento o cirugía ocular?
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Especialidades

Buscar un oftalmólogo en Lima puede parecer sencillo… hasta que te enfrentas a una decisión importante: ¿con quién te atiendes si tienes visión borrosa, un diagnóstico de catarata, sospecha de glaucoma o te han recomendado una cirugía? En salud visual, elegir bien no es un detalle: es parte del tratamiento. Según National Eye Institute (NEI), para problemas oculares serios es recomendable acudir a un oftalmólogo, ya que es el especialista médico con formación para diagnosticar, tratar enfermedades del ojo y realizar procedimientos quirúrgicos cuando se necesitan. Además,la American Academy of Ophthalmology (AAO) explica que el oftalmólogo se diferencia de otros profesionales de la visión por su entrenamiento médico y quirúrgico.  En esta nota te dejamos una guía práctica, clara y segura para elegir al especialista correcto, tanto si buscas una consulta como si estás evaluando una cirugía. ¿Qué hace un oftalmólogo y cuándo debes buscar uno? Un oftalmólogo es un especializado en salud ocular. Esto significa que puede: Evaluar la visión y la salud ocular mediante un examen completo. Diagnosticar y tratar enfermedades como catarata, glaucoma, ojo seco, infecciones y problemas de retina, entre otras. Indicar medicamentos y realizar procedimientos o cirugías cuando corresponda. Según National Eye Institute, si el problema es más serio o existe la posibilidad de requerir tratamientos avanzados (incluida cirugía), el oftalmólogo suele ser el profesional indicado. En la práctica, conviene buscar un oftalmólogo en Lima si: Notas visión borrosa persistente (de lejos o de cerca). Tienes dolor ocular, enrojecimiento intenso o disminución súbita de la visión. Te han diagnosticado catarata, glaucoma, queratocono, degeneración macular u otra condición que requiere seguimiento. Necesitas evaluación para cirugía refractiva (dejar lentes), catarata u otra cirugía ocular. Tienes diabetes o hipertensión y te han recomendado control de fondo de ojo. Importante: esta guía es informativa y no reemplaza una evaluación médica. Cada paciente debe valorarse de forma individual. Credenciales básicas en Lima: cómo verificar CMP y especialidad 1) Verifica que el médico esté colegiado y habilitado (CMP) En Perú, los médicos deben estar colegiados en el Colegio Médico del Perú (CMP). El CMP cuenta con un portal oficial de búsqueda de médicos colegiados (“Conoce a tu médico”), donde puedes consultar por número de colegiatura o por nombres y apellidos.  2) Confirma la especialidad registrada Si el caso requiere cirugía o manejo especializado (retina, córnea, glaucoma, catarata), es razonable buscar un oftalmólogo con especialidad registrada. El CMP también gestiona el Registro Nacional correspondiente para especialidad/subespecialidad.  Elige según tu necesidad: consulta general, tratamiento o cirugía ocular No todos los casos necesitan lo mismo. Una manera simple de elegir mejor es identificar tu objetivo: Si buscas una consulta por visión borrosa o control preventivo Prioriza un examen completo y una explicación clara del diagnóstico. Pregunta qué pruebas se realizarán (graduación, presión ocular y evaluación de fondo de ojo, si corresponde). Asegúrate de salir con un plan claro: tratamiento, controles y señales de alarma. Tienes un diagnóstico (catarata, glaucoma, retina, córnea) Busca un oftalmólogo con experiencia en esa condición o con una subespecialidad relacionada. Pregunta si tu caso requiere controles con exámenes específicos (por ejemplo, imágenes de córnea o retina, según criterio médico). Valora la comunicación: un buen especialista no minimiza tus síntomas ni apresura la consulta. Si estás evaluando una cirugía (refractiva, catarata, pterigión, retina) Según la AAO, la oftalmología incluye tanto el diagnóstico como el tratamiento médico y quirúrgico de las enfermedades oculares; por eso es clave que el cirujano explique opciones, beneficios y riesgos con transparencia.  En cirugía ocular, la confianza se gana con hechos: una evaluación completa, indicación responsable y seguimiento adecuado.  Un punto clave: desconfía de promesas absolutas (“cero riesgo”, “visión perfecta garantizada”). En medicina seria se habla de probabilidades: “en muchos casos”, “según evidencia clínica” y “depende de cada paciente”.  Preguntas clave para elegir con seguridad (y evitar decisiones apresuradas)  Lleva estas preguntas a tu consulta. Te ayudan a comparar opciones sin dejarte llevar solo por precio o publicidad:  ¿Cuál es mi diagnóstico exacto y qué alternativas de tratamiento existen? ¿Este problema requiere cirugía ahora o se puede observar/tratar primero? ¿Qué resultados realistas puedo esperar en mi caso y en qué plazo? ¿Cuáles son los riesgos más relevantes para mí (por edad, medida, enfermedades, etc.)? ¿Qué exámenes previos son necesarios y por qué? ¿Cómo es el postoperatorio y cuántos controles están previstos? ¿Qué señales serían motivo de emergencia o consulta inmediata? Un buen oftalmólogo en Lima debería responder con claridad, sin presionarte, y dejarte espacio para decidir informado. Si sientes apuro, falta de explicación o respuestas evasivas, pedir una segunda opinión suele ser una decisión prudente.  Finalmente, recuerda esto: elegir al especialista correcto no es solo “quién atiende”, sino también el enfoque: diagnóstico preciso, ética, comunicación, tecnología adecuada y seguimiento real.  En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de forma personalizada, con enfoque médico, ético y seguimiento especializado en Lima. 

Astigmatismo: ¿Qué es, cómo se corrige y si tiene cura?
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Bienestar

Si sientes que tu visión no es nítida ni de lejos ni de cerca, es posible que estés frente a un astigmatismo. Muchas personas lo tienen desde jóvenes y no lo notan hasta que aumentan las horas de pantalla, cambian de trabajo o empiezan a manejar más de noche. La American Academy of Ophthalmology explica que el astigmatismo es un error de refracción frecuente y que suele corregirse de forma efectiva con lentes; en casos seleccionados también puede corregirse con cirugía refractiva. La clave es no adivinar: medir bien la visión y elegir la corrección adecuada para tu edad, tu estilo de vida y tu salud ocular. Concepto de astigmatismo El astigmatismo ocurre cuando la córnea (la “ventana” transparente del ojo) o, en algunos casos, el cristalino, no tienen una curvatura perfectamente uniforme. En lugar de ser redondeados como una esfera, tienen una forma más parecida a un balón ovalado. Eso hace que la luz no se enfoque en un único punto, sino en varios, y por eso la imagen puede verse borrosa o distorsionada. Un punto importante: el astigmatismo puede presentarse solo o junto con otros errores refractivos como: Miopía (dificultad para ver de lejos).  Hipermetropía (dificultad para ver de cerca, sobre todo al inicio).  En muchos casos el astigmatismo es estable y se controla bien con corrección óptica. Sin embargo, si el astigmatismo aumenta rápidamente o es muy irregular, el oftalmólogo puede necesitar descartar condiciones específicas de la córnea (por ejemplo, ectasias corneales) antes de hablar de cirugía o cambios de lentes.  Síntomas frecuentes y cómo se detecta a tiempo  El astigmatismo no siempre se “siente” como borrosidad pura. A veces se manifiesta como fatiga visual, especialmente con pantallas o lectura prolongada. Los síntomas más comunes incluyen:  Visión borrosa o “poco definida” a cualquier distancia.  Sensación de que las letras tienen sombra o se ven “dobles” (ghosting).  Dolor de cabeza, sobre todo frontal o al final del día.  Cansancio ocular, ardor o necesidad de entrecerrar los ojos para enfocar.  Molestias para manejar de noche (halos, deslumbramiento o baja nitidez).  Dificultad para leer por periodos largos sin cansancio.  En niños, el astigmatismo puede ser más silencioso porque se adaptan y no lo expresan. Algunas señales que deben llamar la atención:  Se acercan mucho a libros o pantallas.  Entrecerran los ojos para ver.  Se quejan de dolor de cabeza o se distraen con facilidad al leer.  Evitan actividades que requieren enfoque (pizarra, lectura, deportes con pelota).  La detección se realiza con un examen oftalmológico completo. No se trata solo de “probar lunas”: también se evalúa la salud del ojo para entender si el astigmatismo es regular, si hay ojo seco que esté distorsionando las mediciones, o si se requiere un estudio adicional de córnea (según el caso). En niños, diagnosticar y corregir a tiempo es especialmente importante para prevenir problemas de desarrollo visual como la ambliopía (“ojo perezoso”).  ¿Cómo se corrige el astigmatismo? La corrección del astigmatismo suele ser muy efectiva. La mejor opción depende de la edad, el grado, la forma del astigmatismo y tu estilo de vida. 1)Lentes (gafas) Son la opción más común y segura. Se corrige con lentes “cilíndricos” (tienen una graduación específica para compensar la curvatura desigual). En muchos casos, el cambio es inmediato: la visión se vuelve más nítida y disminuye la fatiga visual.  2)Lentes de contacto (tóricos o rígidos) Los lentes tóricos están diseñados específicamente para corregir el astigmatismo. En ciertos casos (por ejemplo, astigmatismos altos o irregulares), se pueden indicar lentes rígidos permeables al gas u otros diseños especiales, ya que ofrecen mejor calidad óptica. Aquí importa la evaluación: no todos toleran igual los lentes de contacto, y si hay ojo seco o alergia ocular, puede convenir priorizar gafas o tratar primero la superficie ocular.  3) Tratamiento del “astigmatismo por superficie” A veces la visión sale “rara” o variable y parece astigmatismo, pero el origen principal es ojo seco o inflamación de párpados. En esos casos, tratar la superficie ocular puede mejorar la calidad visual y hasta estabilizar la medida. Por eso es común que el oftalmólogo ajuste el plan antes de “cambiar lunas” repetidamente.  4) Opciones quirúrgicas (cuando corresponde) En adultos seleccionados, con medida estable y un ojo sano, la cirugía refractiva puede corregir miopía/hipermetropía y también astigmatismo. La decisión depende de exámenes previos (forma y grosor de córnea, estabilidad de graduación, ojo seco, etc.). En algunos pacientes con catarata, también existe la posibilidad de corregir astigmatismo con lentes intraoculares tóricos, siempre que el caso lo permita.  ¿El astigmatismo tiene cura? Lo que puedes esperar en la práctica Depende de lo que entendamos por “cura”. En medicina, lo más responsable es hablar de corrección y control. En muchos casos, el astigmatismo se corrige completamente con gafas o lentes de contacto: ves nítido mientras los usas. En adultos seleccionados, la cirugía puede reducir o eliminar la dependencia de lentes, pero no es una promesa absoluta. Algunas personas pueden necesitar un apoyo leve con el paso de los años o cuando aparece presbicia (vista cansada). No todas las personas son candidatas a cirugía. Si hay córneas delgadas, astigmatismo irregular o problemas de superficie ocular no controlados, lo más seguro suele ser corregir con lentes y tratar la causa de fondo. En niños, el astigmatismo puede cambiar con el crecimiento, pero no conviene “esperar a que se pase”. Corregirlo a tiempo protege el desarrollo visual. Un punto clave: no tratar el astigmatismo cuando afecta la visión puede generar molestias persistentes (dolor de cabeza, fatiga visual) y, en niños, aumentar el riesgo de ambliopía si la imagen llega borrosa durante etapas críticas del desarrollo. Si sospechas astigmatismo o notas cambios recientes en tu visión, lo más útil es realizar una evaluación completa para confirmar la causa y elegir el tratamiento más adecuado. En Oftalmólogos Dulanto evaluamos cada caso de astigmatismo de forma personalizada para definir la mejor opción de corrección. 

Miopía: Qué signos, riesgos y tratamientos hay en niños y adultos
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Cirugías, Especialidades

La miopía es un problema visual muy común: hace que los objetos lejanos se vean borrosos. A veces se instala de manera silenciosa, especialmente en niños, porque ellos se adaptan y pueden no notar que “ven distinto”. En adultos, suele confundirse con cansancio, estrés o “necesitar descanso”, hasta que la dificultad para ver de lejos interfiere con el trabajo, el estudio o la conducción. Según la American Academy of Ophthalmology (AAO),la miopía es un error refractivo frecuente y tratable. Lo importante es detectarla a tiempo, corregirla adecuadamente y, en niños, considerar estrategias para reducir su progresión cuando esté indicado. ¿Qué es la miopía y por qué ocurre? La miopía es un error de refracción. En términos simples, significa que la luz que entra al ojo no se enfoca justo en la retina (la capa interna responsable de “captar” la imagen), sino por delante de ella. Por eso, la visión de lejos se vuelve borrosa, mientras que la visión de cerca suele ser mejor. Esto ocurre principalmente porque: El ojo es más largo de lo habitual (la causa más común). La córnea (la “ventana” transparente del ojo) tiene una curvatura que hace que la luz se enfoque antes de llegar a la retina. En la infancia y adolescencia, el ojo todavía está en crecimiento. Por eso la miopía puede aumentar con los años, sobre todo si aparece temprano. De acuerdo con el National Eye Institute (NEI), la miopía se confirma con un examen oftalmológico completo y se corrige con lentes, lentes de contacto o, en adultos seleccionados, con cirugía refractiva. Signos y síntomas de miopía en niños y adultos Reconocer los signos ayuda a consultar a tiempo. La miopía no siempre produce dolor, por lo que conviene observar cambios de conducta. Signos frecuentes de miopía en niños Se sientan muy cerca de la televisión o se pegan al cuaderno. Entrecerran los ojos para ver la pizarra o los letreros. Se quejan de dolor de cabeza al final del día o después de tareas. Se frotan los ojos con frecuencia o parpadean más de lo habitual. Presentan bajo rendimiento escolar o desinterés por actividades que requieren ver de lejos (deportes, juegos con pelota). Piden aumentar el tamaño de letras o acercan la tablet/celular. Síntomas comunes de miopía en adultos Dificultad para ver letreros, señales de tránsito o presentaciones.  Problemas para manejar de noche (sensación de halos o baja nitidez).  Fatiga visual con pantallas, especialmente si además hay ojo seco.  Visión borrosa de lejos que mejora al acercarse.  Señales de alarma (consulta pronta) Si una persona con miopía —sobre todo miopía alta— presenta: Destellos de luz. Aumento repentino de “moscas volantes”. Sensación de “cortina” o sombra en la visión. Debe evaluarse con urgencia para descartar problemas en la retina. Según la American Academy of Ophthalmology (AAO), estos síntomas pueden estar asociados a alteraciones que requieren atención oportuna. Riesgos de la miopía si no se trata o no se controla No corregir la miopía puede tener consecuencias en la vida diaria: En niños: afecta el aprendizaje, la autoestima y el desempeño (por no ver bien la pizarra o las instrucciones a distancia). En adultos: limita la conducción, la productividad y la seguridad en actividades cotidianas. Además, el punto más importante en salud ocular es que la miopía puede progresar. Cuando se alcanza miopía alta, el ojo suele ser más largo y ciertas estructuras pueden volverse más vulnerables. De acuerdo con la American Academy of Ophthalmology (AAO), la miopía alta se asocia con mayor riesgo de complicaciones como alteraciones de la retina, además de aumentar la probabilidad de otros problemas oculares a largo plazo. Esto no significa que toda persona con miopía tendrá complicaciones, pero sí que el seguimiento y los controles son especialmente relevantes cuando el grado es alto o progresa rápido. Tratamientos actuales de la miopía y cuándo acudir al oftalmólogo  El tratamiento se define según edad, grado de miopía, salud ocular y estilo de vida. En medicina, cada caso debe evaluarse de forma individual.  1) Lentes (gafas) Son la opción más frecuente en niños y adultos. Corrigen la visión y mejoran rendimiento escolar y calidad de vida. La graduación debe estar bien indicada: ni “quedarse corto” ni excederse, porque eso puede afectar comodidad y adaptación.  2) Lentes de contacto Pueden ser una alternativa en adolescentes y adultos, y en algunos casos se usan diseños especiales para estrategias de control de miopía. Su indicación depende de la salud de la superficie ocular (ojos secos, alergias), higiene y rutina del paciente.  3) Control de miopía en niños (para frenar progresión) Según revisiones clínicas y guías de práctica, existen estrategias que pueden ralentizar la progresión en muchos niños seleccionados, por ejemplo:  Atropina en bajas concentraciones (indicada y controlada por el oftalmólogo). Lentes de contacto especiales o lentes oftálmicos con diseños específicos. Recomendaciones de hábitos: más tiempo al aire libre, pausas visuales y distancia adecuada de lectura y pantallas. Estas medidas no se indican “en automático”: el plan depende de la edad, velocidad de progresión, antecedentes familiares y examen ocular.  4) Cirugía refractiva en adultos (cuando corresponde) En adultos con medida estable y tras exámenes completos, la cirugía refractiva puede ser una opción para reducir la dependencia de lentes. Según el National Eye Institute (NEI), la cirugía refractiva modifica la forma de la córnea (y en algunos casos utiliza lentes intraoculares) para mejorar el enfoque. No todos los pacientes son candidatos, y una evaluación preoperatoria rigurosa es la clave para seguridad y buenos resultados. ¿Cuándo acudir al oftalmólogo? Si un niño muestra signos de miopía o hay antecedentes familiares.  Si un adulto nota visión borrosa de lejos, cambios recientes o dificultad nocturna.  Si aparecen síntomas de alarma (destellos, “cortina”, aumento súbito de moscas volantes).  Si la miopía aumenta con frecuencia o hay molestias persistentes con pantallas.  La miopía es un problema visual frecuente que puede afectar la calidad de vida y, en algunos casos, la salud ocular a largo plazo. Detectarla a tiempo permite corregir la visión y, en niños, aplicar estrategias para reducir su progresión. Un examen oftalmológico completo es clave para definir el tratamiento más adecuado según la edad, el grado de miopía y el estilo de vida. En Oftalmólogos Dulanto

Oftalmólogos Dulanto: La mejor clínica de ojos en Lima
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Oftalmólogos Dulanto es una clínica oftalmológica con más de tres décadas de experiencia en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades oculares. Fundada en 1987 por el Dr. Víctor Dulanto Gomero, quien abrió su consultorio en Breña, la clínica se ha destacado por su compromiso de ofrecer un servicio de alta calidad con profesionales altamente capacitados.

Carnosidad en los ojos: cuándo es necesario tratarla
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El Pterigión, también conocido como carnosidad en los ojos, se caracteriza por el crecimiento anormal de la conjuntiva, una membrana que recubre la parte blanca del ojo, que invade la córnea. Este crecimiento anormal no solo afecta la estética del ojo, sino que también puede comprometer la visión si el tejido alcanza la córnea.

Operación de cataratas: recupera tu visión sin dolor
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Cirugías

La operación de cataratas es un procedimiento oftalmológico seguro y efectivo que permite restaurar la visión afectada por la opacidad del cristalino. Al principio, las cataratas suelen causar visión borrosa y una apariencia opaca en los colores. Sin tratamiento, esta condición puede empeorar con el tiempo, dificultando tareas diarias como leer, conducir o reconocer rostros.

Cirugía Refractiva: ¿qué es y quiénes son candidatos ideales?
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Cirugías

La cirugía refractiva ha transformado la oftalmología, permitiendo a millones de personas disfrutar de una visión clara sin depender de anteojos o lentes de contacto. Este procedimiento utiliza tecnología láser para corregir problemas comunes como la miopía, hipermetropía y astigmatismo, brindando resultados rápidos y efectivos.